viernes, 13 de agosto de 2010

Nota de prensa sobre las multas por nudismo del Ayuntamiento de Cádiz


Nota de prensa sobre las multas por nudismo del Ayuntamiento de Cádiz.
Por Ismael Rodrigo, Presidente de la FEN (Federación Española de Naturismo)

El día 12 de agosto nos despertábamos con la nueva ordenanza de playas de Tenerife. Como no podía ser de otro modo, dicha ordenanza no contiene referencia alguna a la vestimenta que se ha de llevar en las playas, ni reserva alguna de playas para ningún colectivo: en Tenerife las playas siguen siendo para todos los ciudadanos, para “estar”, como dice la Ley de Costas.
A las pocas horas de leer esta noticia, que no debería ser noticia, llegaban a los domicilios de tres ciudadanos multas por “hacer nudismo”, en Cádiz.
En 1984 sonaban los últimos ecos del tardofranquismo y el ayuntamiento de Baroña (Porto do Son) procesó a 14 nudistas, que fueron conducidos al cuartel de la Guardia Civil de Porto do Son y luego al de Santiago de Compostela, a 50 kilómetros, "donde nos tomaron fotografías y nos midieron los pies, aun no sabemos para qué". Otros seis nudistas detenidos en la playa de Barra, en Cangas de Morrazo, fueron juzgados por la Audiencia Provincial de Pontevedra, que los condenó a un mes y un día de arresto, multa de 20.000 pesetas y seis años y un día de inhabilitación profesional. El Tribunal Supremo denegaría el recurso de una joven pontevedresa en una histórica sentencia en la que se calificó el nudismo como "ese retorno a tiempos edénicos anteriores al pecado original". Conocido el fallo, los pioneros gallegos del nudismo reiteraron sus peticiones legislativas de abolición del delito de escándalo. Pero todavía hubo que esperar a marzo de 1987 para que empezaran las propuestas de supresión del escándalo público y a 1989 para que mediante una Ley Orgánica (LO 5/1988 de 9 de junio) se aboliera el delito de escándalo público o las "acciones que ofendan al pudor y las buenas costumbres".
La batalla para poner fin a la criminalización de la desnudez tuvo lugar en los años 80, y se cerró en 1989. Nuestras Cortes mediante Ley Orgánica modificaron el Código Penal para que ningún ayuntamiento pudiera volver a comportarse como lo hizo el de Porto do Son, y para que ningún juez pudiera siquiera admitir a trámite una sanción por mera desnudez y menos aún en una playa. Eliminó este delito por ser “radicalmente incompatible con un orden democrático y pluralista como el que la Constitución consagra”, nos dice el Boletín Oficial de las Cortes Generales del Congreso de los diputados en el apartado de exposición de motivos para la derogación del escándalo público.
Al ayuntamiento de Cádiz no parecen importarle las disquisiciones de nuestros diputados, ni las leyes orgánicas que emanan de nuestras Cortes. Al ayuntamiento de Cádiz no le interesa la historia de la consecución de nuestras libertades. Pero al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía sí. Por eso hemos pedido a este alto tribunal que sea especialmente duro en el fallo contra este ayuntamiento contumaz, que no se ahorre calificativos y que les inste a formar a los agentes de la autoridad que de él dependan. Los ciudadanos pedimos una sentencia ejemplar, que evite en el futuro y de una vez por todas, desmanes similares de este o cualquier otro consistorio. Pero los recursos públicos y el tiempo de nuestro alto Tribunal gastados exigen cobrarse algún tipo de tributo más allá de la condena a costes (que no pagan ellos, sino los ciudadanos) y el ridículo de un ayuntamiento actuando como en los años 80, exigen al menos una dimisión, y ésta debe ser sin duda la del Concejal de Playas y Cementerio.
La FEN recurrirá las multas impuestas a estos tres valientes que acudieron a la convocatoria del “día sin bañador”, que se viene realizando una vez al año, cada tercer domingo de julio, en todas las zonas de baño (incluida la piscina de la Universidad Complutense desde este año) de nuestra nación libre.
Los españoles podemos sentirnos orgullos del cambio operado en 1989. Julián, uno de los multados, suele decir: “en EEUU es delito bañarse desnudo en las playas y sin embargo es un derecho constitucional llevar armas; en España es al revés. ¡Me siento orgulloso de ser español!”
La FEN pide a todos los ciudadanos que sigan ejerciendo su derecho a vestirse como quieran en todas las playas de Cádiz, y que nos notifiquen toda infracción o advertencia recibida de los municipales. Sugerimos a los municipales que se nieguen a actuar como policías de la moral ante la absoluta seguridad de que los puntos denunciados de la ordenanza serán retirados, y con severidad, por el alto Tribunal, y de que las multas que impongan ni siquiera serán admitidas a trámite por ningún juez.

sábado, 7 de agosto de 2010

¿DESNUDEZ? ASIGNATURA APROBADA


Unos días después del tranquilo día de bañador opcional en la piscina de la Universidad Complutense de Madrid y recogidas ya todas las reacciones posteriores (ciudadanas, mediáticas, políticas, religiosas), estamos ya en condiciones de hacer un balance.

A nivel legal la aceptación de la desnudez en lugares públicos fue superada en 1989 con la abolición del escándalo público como delito de nuestro Código Penal, y confirmada su desaparición en el Código de 1995. Nuestros legisladores ya dejaron claro hace más de 20 años que la desnudez no podía ser objeto de criminalización en un estado de derecho como el nuestro.

A nivel ciudadano probablemente ya habíamos superado la desnudez como problema en las playas, y la igualdad hombre mujer en la mayor parte de las piscinas incluso antes de 1989. Pero el día uno de agosto de 2010 pasará a la historia como el día en que esto se evidenció con más claridad. Se demostró en un lugar especialmente sensible, en un lugar sede de la educación de nuestros jóvenes, que la desnudez es una asignatura aprobada.

El día uno de agosto fue el principio del fin de la palabra nudismo. Se demostró que, dado que para bañarse no hace falta ninguna ropa, cuando algunas personas deciden no usarla, esto no provoca ningún problema en las que deciden seguir con la costumbre de usarla. Se demostró que no hay que separar a la gente en lugares, o en horarios distintos en función de la ropa que decidan usar para el baño. La convocatoria pretendía esto y por tanto fue un éxito.

Dos reporteros disfrutaron del día junto a los bañistas, uno de El País y otro de El Mundo. Ambos coinciden en la mayoría de sus apreciaciones:
El País titula “Chapuzón al desnudo” y dice: “el éxito fue rotundo en cuanto a la naturalidad con la que transcurrió la jornada” o “Entre los que sí calzaban malla había una opinión generalizada: "a mí me parece muy bien, pero yo prefiero llevar el bañador. El resto que haga lo que quiera".” Y termina concluyendo: “Balance: la piscina llena y la convivencia impecable”. (Foto: El País)

El Mundo titula “Queremos dignificar la desnudez” y resalta: “Muchos espontáneos que no forman parte de la asociación [ADN] no han dudado en quitarse el bañador al ver el panorama. "Deberíamos asumir que es algo natural", explica Cristina o "Me ha sorprendido que nadie te mira", comenta Andrés, también neófito del naturismo”. O “"A nosotras nos cuesta más porque vivimos en una sociedad machista. A las mujeres se las trata como a objetos", Raquel”.
La Razón, que no envió a nadie a la piscina, titula: “Fracasa el día sin bañador en la piscina de la Complutense”. Porque “la gran mayoría de los usuarios que ayer domingo acudieron a bañarse fueron vestidos”. Pero a continuación señala “no hubo ninguna queja por parte de los bañistas habituales sino que, más bien, «lo vieron como una tontería».” No se da cuenta La Razón que el objetivo del día no era que la mayoría de los presentes se inclinara por esta opción, sino la convivencia, la normalidad, que se viera como lo que es: una opción más, “una tontería”. La Razón refleja la opinión contraria del presidente de la CONCAPA, que sin embargo se limita a decir que cree que el objetivo de esta actividad es “llamar la atención” por parte del Rector.

Es verdad que algunos otros medios no presentes sí realizaron críticas, pero si los analizamos buscando todas las noticias que han elaborado en los últimos meses sobre la Complutense, veremos que siempre y sin excepción critican cualquier actividad que se realice en la Complutense y la personalizan en la figura de su rector, Berzosa. Y en esta ocasión hacen lo mismo (Tele Madrid llega a incluir imágenes de la agresión de algunos estudiantes sobre el rector grabadas hace meses, dando la impresión así de que tuvieran algo que ver).
Así pues, prueba superada. La aceptación social permitiría ya a los gestores de todas las piscinas, empezando por las universitarias, ajustar la realidad a la legalidad, especificando en sus reglamentos que la desnudez para el baño está recomendada, si bien se permite también el uso de las prendas llamadas “bañadores”.

Gracias al equipo rectoral de la Universidad Complutense y en especial al Rector Berzosa por habernos permitido transmitir nuestros valores, que son los de siempre, los de nuestra cultura occidental, en la Universidad que tan dignamente dirige.

Ismael Rodrigo, presidente de ADN
Organizador del día de bañador opcional de la piscina de la Complutense

CÁDIZ, CUNETA DE LAS LIBERTADES: EL DÍA SIN BAÑADOR

(artículo completo enviado al Diario de Cádiz del que sólo se publicaron partes y se añadieron comentarios)

Hace dos años presenté la iniciativa española de “El día sin bañador” en el Congreso Mundial que los nudistas celebramos en Tambaba, Brasil. Defendí que esta iniciativa era exportable incluso a países en los que siguiera existiendo el escándalo público como delito. Para ello usaba el siguiente argumento:
En muchos países en los que el desnudo, fuera de lugares señalizados, está perseguido se realiza también cada año la World Naked Bike Ride o ciclo-nudista, consistente en pasear desnudos por las calles de las ciudades en bici para reclamar carriles bici y ciudades sostenibles, sin que se produzca ninguna detención. Grupos anti-pieles, anti-taurinos, fotógrafos como Tunick, etc. realizan actividades similares en desnudez sin problema alguno. Ha llegado la hora en que las Federaciones, a través de sus asociaciones, se planteen su derecho al activismo en desnudez, más natural y lógico que el de los grupos mencionados. Es evidente que nuestra sociedad no rechaza actividades nudistas públicas máxime si se limitan a un día señalado.

Pero me equivocaba, he de reconocer que me equivocaba. Existe, al menos, una ciudad en la que la desnudez sí es perseguida, reprimida y multada, y esto aunque se trate de un solo día, y esto aunque se trate de en una playa, donde se supone que es aún más tolerable. Esa ciudad es Cádiz.

El tercer domingo de julio, acudiendo a la llamada realizada por la Federación por el día sin bañador, tres familias decidieron acudir a una de las playas de Cádiz. Los tres hombres y uno de los niños acudieron sin bañador, sus compañeras permanecieron con ropa por temor a las posibles represalias del ayuntamiento. Nuestros tres valientes secundaban el llamamiento a “el libre ejercicio de la desnudez en el máximo número de playas, promoviendo así la convivencia entre las diferentes opciones de tomar el sol y la definitiva normalización de la desnudez en todas las playas”, como reza el manifiesto.
Julián, Juan José y Javier, fueron conminados a vestirse en aplicación de la ordenanza, a pesar de que está recurrida ante el Superior de Justicia y a pesar de que desde el ayuntamiento se había dicho que no se iba a aplicar.

Así pues me equivoqué: sí existe un lugar donde la libertad de ser uno mismo y mostrarse tal cual se reprime incluso si se ejercita sólo un día al año, e incluso si se ejercita en un lugar tan propio para ello como una playa donde es obvia la no necesidad de mojar una ropa para el baño o de esconder al Sol y al viento ninguna parte del cuerpo. Y ese lugar es Cádiz. Como en su día se arrojaban en las cunetas los cadáveres sin identificar de los que pensaban distinto, hoy en día en Cádiz se reprime y expulsa a los que visten distinto: la libertad en Cádiz ha sido arrojada a la cuneta.

Pero nuestros tres ciudadanos y otros muchos seguirán luchando por nuestras libertades, por las de todos, también por las de los miembros del único partido que sacó adelante en solitario la ordenanza que permite perseguir la desnudez natural en las playas. Seguirán luchando para que se eduque a los niños fuera de toda fobia: de la nudofobia, pero también de la homofobia, del racismo, del miedo irracional a lo diferente, del miedo a la libertad, que sigue siendo la idea más radical de todas.
Cádiz, de cuna a cuneta de las libertades.